Un espeso líquido escarlata manaba de mi pecho. Arranqué la ropa que lo cubría, pero cual fue mi sorpresa al descubrir que no había ninguna herida. Al menos no física.
Mi garganta se convulsionó en un grito gutural. Un grito cargado de odio. Todo mi cuerpo se encontraba cubierto de sangre. Y mi mente disfrutaba con ello.
Intenté eliminar aquel líquido vital, pero todo fue inutil. Exteriormente, mis ropajes se encontraban limpios, así como mi piel. Pero mi alma era ahora un cúmulo de sangre, odio y dolor.
Acerqué mi rostro al espejo mas cercano. Una siniestra imagen me devolvió la mirada. Mis ojos se encontraron con un reflejo distorsionado. Cristales rojos se cernían en torno a unas pupilas similares a pozos sin fondo. Pupilas que contenían el odio de todas las almas condenadas al infierno.
Una sádica sonrisa afloró en mis maltrechos labios. La noche era eterna. Y los depredadores cazan mejor en la oscuridad.
Sentí una punzada de remordimientos en lo mas profundo de mi alma. Mi antiguo Yo no aprobaba mi nueva condición de cazador. No aceptaba que me habían roto el corazón y convertido en aquello que siempre odié.
No le hice caso y me perdí en la ciudad en busca de presas.
Borracho de poder me precipité sobre todo mortal que encontraba a mi camino. Sabía utilizar bien mis armas. Esbozar sonrisas en el momento oportuno. Mirar a los ojos cuando la otra persona lo necesitaba y dejar caer alguna que otra frase conmovedora. En poco tiempo tenía a mi objetivo comiendo de mi mano. Para luego ofrecerle veneno y ver como moría lentamente.
Siempre jugaba con mi presa como un gato con un ratón, hasta que me cansaba y la aplastaba de un zarpazo. Nunca caía en la trampa de implicarme en el juego. Sabía bien como jugar.
Hasta que apareció ella. Una chica inocente y demasiado buena para ser tan pequeña. Me hizo caer en el juego. Arriesgar mi condición de depredador en tiradas imposibles.
Pero al Demonio no le gusta que utilicen a sus peones. Así que tan pronto como advirtió mi situación puso fin a ella. Me infligió un castigo tan severo que volví a ser la bestia de antaño.
Y decidí poner fin a lo que mi irresponsabilidad había empezado. Demasiado tarde para eso. La pequeña parte de mi alma que quedaba sana se desgarró completamente y me dejó sumido en la mas delirante oscuridad.
Echo de menos la cacería. Pero se que no puedo volver a ella. No puedo ser el animal en el que me convertí. Mi cuerpo roto debe descansar.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Abrí los ojos sumido en un mar de confusión, la cabeza me daba vueltas y restos de sangre seca habitaban bajo mis uñas.
Dediqué un instante a situarme. Ante mi se presentaba un basto bosque que parecía extenderse hasta el infinito. La Luna, en cuarto menguante ofrecía una siniestra sonrisa, que, a pesar de su peligrosa apariencia, expresaba tranquilidad y añoranza. Su ya habitual color rojo iluminaba aquel extraño panorama.
Me incorporé, no sin esfuerzo y observé mi cuerpo desnudo. Se mostraba plagado de cortes y contusiones de mayor o menor importancia. Una fea herida me recorría toda la pierna izquierda.
No recordaba nada. Solo que, a juzgar por mis sanguinolientos dedos, había vuelto a pasar.
Un sospechoso crujido en la maleza que se extendía frente a mi me hizo escrutar las sombras de esa tétrica arboleda.
Ante mí aparecío un muchacho de unos 20 años, su cabello, de color platino, le caía a ambos lados del rostro. Sus ojos brillaban divertidos, y me obsequiaba con una cínica sonrisa.
-¿Qué tal la cacería? -Preguntó con cierta sorna- ¿Recuerdas algo?
La sombra de incertidumbre que nubló mis ojos debió de responder su pregunta. Se acercó sin el menor acto de vacilación. Posó su mano sobre mi frente con rudeza y me miró a los ojos.
-Quizá volverlo a vivir te haga recordar.
~Volví a sumirme en la mas profunda oscuridad~
-Continuará-
miércoles, 31 de agosto de 2011
Cerré mi puño derecho con fuerza, y dejé que otra vida se apagara entre mis férreos dedos. Inmolé otro sentimiento haciéndolo caer en la miseria.
Una sonrisa sádica afloró en mi rostro de demonio al observar con desprecio los despojos de mi juguete. acerqué mis labios hacia las cenizas y, con delicadeza, casi con mimo, soplé sobre ellas. Una impresionante reacción pirotécnica me deleito durante unos instantes, para, a los pocos segundos, volver a apagarse para siempre.
Suspiré con fastidio y tiré los restos al suelo, decepcionado, aburrido.
Adoraba saber que una vida dependía de mi, que tenía en la palma de mi mano la decisión de hundirla en la miseria, o, por el contrario, ofrecerle las mieles del paraíso.
Pero, que se le va a hacer, ser benevolente no esta entre las virtudes (o defectos) del Demonio...
Sentí como se erizaba el cabello de mi nuca. Podía olerlo... el hedor de la bondad, la justicia y el afecto. Una sombra de rabia oscureció mi inmaculado rostro.
-¿Qué haces tu aquí?
Inquirí sin volverme. No pude imprimir en mis palabras toda la indiferencia que hbueira deseado.... en ellas asomaba una sombra de temor y odio.
-Esto se ha acabado. Serás condenado a vagar por la tierra en forma de humano. Saborearas la hiel de la vida. Tu blanca piel se verá marcada por los hierros de la locura. Desearás haber sido mejor dios en el pasado, Lucifer.
La voz de mi acompañante denotaba seguridad en si mismo, pero algo en su tono de voz traicionó sus palabras.
Me giré como movido por un resorte. Dios me observaba con la barbilla en alza. Me obsequiaba con su mas perfecta sonrisa. Pero sus ojos expresaban una codicia sin límites.
Reí sin ganas y sin alegría.
-¿Esa es tu ambición, viejo? Así que lo que deseas es desempeñar el papel del Principe de las Tinieblas...
Pareció como si le hubiera dado un calambre. Su rostro se congeló en una sombra de duda durante un instante, tan corto, que pensé si no lo había imaginado.
-Púdrete en mi infierno particular.
Sentenció a la par que me reencarnaba en humano.
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Y ahora, años despues de haber abandonado mi oficio como verdugo de Dios siento miedo al tener un alma entre mis dedos. Parece tan frágil, tan luminosa... Tal vez ya no sea el mismo. Tal vez haya tragado demasiada hiel humana, o me haya alumbrado demasiado la luz de la locura... Pero siento que tengo que proteger este alma como si se tratase de la mía. Mis manos no la aplastarán, la acariciarán.
viernes, 12 de agosto de 2011
...Así que no las hago.
No has comprendido algunas cosas. Nunca he jugado con ventaja. Siempre he sentido un miedo irracional a tirar los dados y arriesgarme a una mala tirada. Siempre he sido de los que sueñan con sacar un crítico y nunca pasan del 1...
Tampoco he jugado nunca contigo. Si piensas que es así, lo siento, pero te equivocas. Como ya he dicho, soy pésimo jugando. Tenía miedo de perderte. Perderte para siempre...
Mis aspiraciones en esta partida era quedar un empate contigo. Ambos abrazados sobre un maldito dado. Ambos compartiendo un beso mientras nos reímos de la Suerte.
He arriesgado mis pdv por ti. He luchado contra Bosses inimaginables al final deel tortuoso laberinto de las mas tétricas dungeon. He realizado quest y he arriesgado mi honor y mi equipo por ti.
Y nunca te he mentido... porque siempre estaré junto a ti. Puede que no lo creas, puede que me acuses de mentiroso. Y eso, pequeña, no puedo combatirlo con palabras. Las palabras no ganarán esta guerra. Es hora de abrir paso a la espada, el escudo y la valentía.
Es hora de decirte lo que siento sin tapujos, así como es hora de demostrártelo en peligrosas hazañas.
Porque la próxima vez, primero vendrá el 'Lo siento', después irá el beso, y por último hará acto de presencia el abrazo.
Porque la próxima vez, mis piernas se petrificarán hasta que escapes de mi campo de visión.
Porque la próxima vez le meteré fuego al tablero y ya no habrá partida que se interponga entre nosotros.
Solo tu y yo. Por toda la eternidad.
Kiba.
jueves, 11 de agosto de 2011
La lluvía golpeaba impertinente las ventanas de mi alma. Llovía fuera, pero no dentro. Yo, desde mi seco y cálido refugio la observaba con sorna. No podía dañarme. Ya no.
Me levanté con un suspiro y me apróxime a un gran ventanal para contemplar el panorama. Ante mí se extendía una basta extensión de terreno llermo y muerto que estaba siendo golpeado por lágrimas de sangre. El oscuro y gelatinoso líquido se deslizaba por los cristales dejando un rastro sanguinoliento.
La Luna, mas que darle romanticismo a la escena, la hacía mas tenebrosa. Un circulo perfecto que aportaba una luz rojiza a la escena. Un astro Maldito que helaba la sangre.
Las sendas nubes de tormenta que recorrían el cielo no se atrevían a cernirse en torno a su imagen.
Fijé mi atención en una de esas nubes y acerté a distinguir toda suerte de rostros convulsionados por inimaginables torturas. Parecía que la lluvia fuera los llantos de sangre y dolor de esos condenados.
De pronto. Sin previo aviso, un rayo hendió en dos aquél tétrico panorama. Su fugaz resplandor me permitió distinguir mas allá de la sangrienta penumbra de la Luna.
Miles de cruces y lápidas se extendían por doquier. Pútridas manos emergían de la superfecie. Al observar mejor el terreno caí en la cuenta de que eran restos humanos. Huesos y cráneos unidos en un macabro espectáculo.
Sonreí desde el interior de mi alma. Una sonrisa carente de alegría o amor. La curva que había dibujado mi boca solo inspiraba una emoción... Odio.
Poco a poco, mi sonrisa se fue agrandando hasta desembocar en una cruel carcajada. Reía por la suerte de los condenados, que lejos de mi refugio solo podían aspirar al peor de los tormentos.
Me pareció entrever un rostro familiar entre las gotas de sangre. Y esto, mas que acongojarme, me produjo una euforia incapaz de describir.
'Solo tu eres la causante de esto. Así que tu sufriras este tormento' Susurré con voz arrulladora.
domingo, 24 de julio de 2011
Yo lo único que se, es que desde que te lo entregué, se ha cobijado en tu interior, con miedo a la cegadora luz que supondría entregarlo de nuevo. Pero eso no le da motivos para dejarme roto. Vacío.
Si, antes fue tuyo, te lo entregué sin recelos. Pero me equivoqué de día, de hora y de persona... Y ahora no quiere abandonarte.
A pesar de que sabe que no es tuyo, sabe que no tiene dueño, y que, en teoría, debería de tener en cuenta a sus compañeros y tenerme en cuenta a mi.
No se como lo hiciste pero te lo has llevado... quizá para siempre...
Y... ¿Duele? Si, puede que sea eso, pero cuando vuelvas, si consigues escapar de sus labios, escúchame. Tal vez te interese....
domingo, 10 de julio de 2011
Tocado, tocado, tocado. Hundido. Sacado a flote. Hundido sin salvavidas.
Y a la vez me doy cuenta, de que por mucho que me intente salvar, no servirá de nada.
No somos NADA si solo recibimos~
A fin de cuentas, si han pasado demasiadas cosas en el mar, es normal que se quede un tiempo tranquilo. Se lo merece.... ¿O no?
Primero sol, un sol amarillo, cálido. Veraniego.
Luego una noche de Luna Llena. Sangrienta, tal vez.. Una noche de desfase infinito. Claro que, despues de la fiesta, llega la resaca.
¿Qué pasó? Que volvio a salir el sol. Pero esta vez, mas que un sol plácido, fue un sol abrasador. Tan drande y potente que dañaba mas que calmaba. El típico sol de verano que carga el ambiente y del que se espera una tormenta.
Y como no, la tormenta llegó.
Lluvia. Rayos. Viento. Furia. Odio. Dolor.
Para dejar paso al paisaje descrito anteriormente. O sea se. La Nada
Y puede que sea eso.
Nada~
